El bamboleo, que insta a hacer gala de equilibrio físico frente a nuestros compañeros de viaje se hace tan intenso entre ciertas estaciones, que no nos queda otra que confiar en las fuerzas de los bíceps del vecino y sujetarnos como podamos.
Aunque el brusco culebreo recuerda al otrora famoso “gánesela al toro”, en cierta forma, este jueguito vial desenfría un poco los cuerpos y los ánimos de la gente; lo cual, usufructuado adecuadamente más un poco de organización, tal vez permitiera formar una que otra nueva pareja.
Ahora, si nos ponemos más profundos con la ignorancia, podríamos deducir, que lo que parece ser un lúdico movimiento reconciliatorio nacional, no es más que una falla técnica en el sistema de vialidad... ¡Quién sabe!
Con todo, hoy me sentí honrada de ser el pilar de dos ancianos que pudieron percibir mis buenas vibras y apoyando sus varios kilogramos de confianza en mi gentileza, evitaron caerse por escépticos.
De esta forma, los moretones que quedaron depositados en mis hermosos brazos, más solidarios que musculosos, lucen cuales condecoraciones a mi altruismo, siempre tan protagónico por el metro.
Mayo 2000







¡Que encantadora!...
Definitivamente estos "cortos" son geniales. Tienen toda tu chispa...
Pero voy a omitir más comentarios, (por eso me salté el de "Lectura veloz")... no quiero que René abuse de lo que creo ha ocultado el fin de semana en la maletera del auto.
Lamentablemente voy leyendo a la inversa cronologicamente... y voy a seguir así... tengo ascendencia vasca, ni modo que enmiende el camino.
Tom