
EL OCIO NO PLACENTERO
Cuando uno va pasando ciertas barreras por la vida, se da cuenta de lo rápido que ésta va consumiéndose, sin que apenas se note.
Entre que quieres ser grande, que quieres maquillarte, que quieres besar, que quieres... este... ejem... ¡También! ...que te casas, que quieres tener un hijo, que camine, que hable, que te acompañe, que crezca, que quiera maquillarse, que quiera besar, etc. ...Se te va la vida pasando de ser hijo manipulador a abuelo manipulable en un sólo chasquear de dedos.
Creo que no es bueno acostumbrarse a "descansar un poco" de esta actividad de vivir. Es como si se quisiera congelar una ola en plena elevación. Postergar, esa enfermedad inherente a los hombres respecto a las cosas ajenas, a veces se contagia a las mujeres, pero reflejada nada menos que en el ámbito personal:
¡Que lindo vestido! A ver si un día me compro uno parecido...
¡Que ganas de comer mariscos en un restorán elegante! Cuando esté de aniversario... a ver si...
Me encantaría aprender a tocar piano... A ver si un día averiguo cuánto cuesta...
¡Que ganas de terminar mi carrera...! ¡Después que se gradúe mi marido... a ver si puedo...!
De esta manera, las necesidades o ambiciones personales se van quedando archivadas en una carpeta que dice "frustraciones inconscientes". Pues las expresiones anteriores son meras justificaciones, como cortinas de humo, que impiden ver que una se va postergando a diario, actividad que se constituye en costumbre así como obligación el conceder los deseos del resto de la familia.
¿Y qué tiene que ver con el ocio, me dirán?
Es que en las pulsaciones diarias... en el cronometraje de la vida, no debería existir el item "ocio". El inconsciente está despierto y ve muy claro que se están matando los minutos, las horas, los días, la oportunidad de ser... ¡Ser persona!
Si se sumaran organizadamente los minutos que se usan para cada actividad del día o si se anotaran, más a lo lejos, las cosas hechas en un año, dignas de destacar ... uno se daría cuenta de que nuestro día a día se va esfumando entre "calmatoles" que no hacen efecto en el interior. Este interior que siempre está alerta a nuestros desasociegos y anota una rayita más en el calendario de la vida perdida, que cuanto más ocio provea, peor calidad de vida acumula y más vejez manifiesta al exterior.
Es cosa de ver a un anciano activo y compararlo con otro sentado frente a una ventana. Es decir, el ocio no placentero mata alevosa y lentamente, así como la rutina destiñe con maña, hasta la más hermosa de las relaciones afectivas.
Primavera Silva Monge, en un momento de ocio... ¡¡¡Productivo!!!





Cómo descansan en el Circo Ruso
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TROY
Hace cerca de 40 años, en la Ciudad de México, se presentó el Gran Circo Ruso de Moscú. Cosa curiosa, mi madre me llevó a verlo.
Fue un espectáculo que dejó a ese niño que fui, con la boca abierta y brincando (sí, brincando) de puro contento.
Al otro día, ojeando un diario, me encontré una entrevista que hacían a uno de los directores de ese Circo. Entre los comentarios que llamaban mi atención eran aquellos referidos al tiempo empleado por los artistas en prepararse. Decían ahi, que trabajaban en ensayar sus actos durante 10 horas diarias, se daban un lapso dedicado a comer, a dormir una muy breve siesta y destinaban al menos otras cuatro horas al descanso. ¿Y cómo descansaban? .... ejercitándose.
Los artistas del Circo empleaban su tiempo libre, en perfeccionar sus técnicas haciendo gimnasia olímpica, reparando las instalaciones, construyendo vehículos, dispositivos, redes de seguridad y cuanto hiciera falta en cada una de las funciones (dos entre semana y tres los viernes, sábados y domingos). Recordé entonces una frase que le había escuchado a mi abuela: "Descansar haciendo adobes".
Dejando de lado las condiciones sociopolíticas imperantes en la época (estoy hablando de algo que ví a inicios de la década de los 60's del siglo pasado, cuando existía la URSS), creo que la enseñanza de este ejemplo es obvia.
Vivimos preocupados por divertirnos y descansar, asumiendo que el trabajo es un castigo, que entre menos tiempo empleemos en él nos liberaremos mas pronto y mejor.
La pregunta sería: ¿Liberarnos de que?
Un mal concepto de lo que es la vida o el acto de vivir, pudiera llevarnos a que al llegar a cierta edad, nos preguntemos acerca de la manera como hemos conducido nuestra existencia. ¿Qué hemos hecho realmente?
Habemos quienes hemos trabajado durante más de 40 años ininterrumpidamente y ni siquiera pensamos en jubilarnos. ¿Para que? ¿Para dedicar ese tiempo en.... simplemente envejecer?
He encontrado que en Chile, se habla mucho de eso, del tiempo que uno debiera poder disfrutar para descansar. Sin embargo, nadie define lo que hacer "al descansar". Quiza imbuídos por cierto anuncio de una bebida, que por cierto es uno de los anuncios que más "llegan" a su sector objetivo, el decir "haz todo, haz nada" se queda solamente en la segunda parte de esa frase.
Es algo para meditar, que se puede ir alimentando de muchos más datos, pero por ahora te lo dejo ahi. Creo que en un positivismo constructivista algo podemos hacer, escribir, abundar, comentar, para obtener un mensaje que nos haga pensar en el por qué del título de este comentario.
Un abrazo.
TROY