
Para los extranjeros a Chile, esto es inentendible. Es como no estar en la lista de Schindler, es no poder salvarse de la persecución, de la mala reputación, ni del infierno.
DICOM, es una especie de Dios Comercial Sádico, que tiene bajo su maldito poder a todas aquellas personas que por una u otra razón han caído en morosidad de sus pagos habituales. Sea esta razón la cesantía, un imprevisto familiar, enfermedad, etc. Y las empresas le aplauden y siguen el juego.
Es un divulgador de antecedentes, con los cuales no se es aceptado en ningún empleo. Es casi como ser ladrón. Si alguna empresa dice "no importa con DICOM" eso significa que se será sometido a humillaciones, horarios abusivos y muy probablemente a la estafa de no ser remunerado. Algo así como "quien roba a ladrón..."
Recuerdo que fui una de las inauguradoras de tales infamias y nadie entendía lo que yo explicaba. Era como estar en un mundo de locos. Es decir, que el empresariado no logre conjugar con lógica simple algo que hasta un niño de 6 años entiende... es como haber llegado a la locura social. Y no entiendo por qué aún no se ha hecho algo positivo respecto a las personas que estan careciendo de uno de los Derechos Fundamentales del Hombre individuo, que es el Trabajo, que si es remunerado además... bueno. Ahora si es digno... mucho mejor.
Hoy en día, los empresarios parecen estar en una especie de venganza política en contra de los miserables trabajadores dependientes. Muchas secretarias deben servir café y hasta acompañar a dormir la siesta a sus jefes. Algunas, antes de la jornada habitual, limpian hasta los WC. Las vendedoras de tienda, deben hacer aseo de los locales y luego producirse como muñequitas que no quiebran un huevo. Los hombres deberán siempre cargar cosas, aunque sean empleados de escritorio. Para almorzar, quince minutos hasta media hora se considera suficiente para que mastiquen alguna chatarra al paso. Los estómagos de los trabajadores tienen diversas categorías, pues los vales de almuerzo son de diferente valor entre los administrativos de alto rango y peones, que ya no se puede decir de otra manera. Hacerlo, es hacerse el tonto frente a una gran realidad, que se mantiene en secreta complicidad entre los que comen y los que sólo huelen una buena comida. Y el que no aguanta, cesante y candidato a la famosa libreta negra, la lista de DICOM, que dirá: "esta persona está de hoy en adelante, presta para abusos de toda índole, pues está bajo el dedo acusador de DICOM".
Si no se tiene trabajo, no se puede negociar con los acreedores. Si una tía rica presta dinero para repactar y poder optar a un empleo, las negociaciones, susceptibles de ser pagadas con un sueldo sólo imaginado tras una larga cesantía, deberían prolongarse por unos dos a tres años. (Quizás por eso me llegan tantos avisos de "prolong" a mi casilla)
¿Cuando se sale de DICOM, una vez reprogramada una deuda? Cuando se termina de pagar la última cuota. Como esta tía rica no tenía dinero suficiente como para pagar la deuda íntegra, ahora se queda debiendo a la tía, se tiene un fresco y renovado compromiso financiero formal y se sigue sin empleo, porque también se sigue en DICOM. ¡Bonita la cosa!
¿Y se extrañan de que cada día exista más prostitución, delincuencia, suicidios y majadería, como esconderse por unos cuantos varios años, hasta que prescriban las deudas?
Ahora veamos... ¿Con quién se prostituyen las personas? ¿Con los cesantes? ¿Con los pobres? ¿A quién le roban los delincuentes? ¿A los desposeídos? ¿A los cesantes? ¿O a los extremadamente ricos que cuentan plata delante de los pobres? ¿Por qué se suicida la gente endeudada? ¿Porque le encanta tener deudas y desea heredarla a su familia? ¿Porque quiere entregarse por entero, en cuerpo y alma al Dios DICOM? ¡No! Se suicida porque no tiene escapatoria de esta sociedad canallamente capitalista, en que los buenos tienen las manos amarradas con cuerdas invisibles al mediano entendimiento humano y no pueden ayudar a combatir este abuso con mayúscula.
Primavera Silva Monge, Cesante en DICOM






La Constitución Política establece en su artículo 19 N° 16, como garantía constitucional, el principio de la libertad de trabajo, en términos tales que "prohibe cualquier discriminación que no se base en la capacidad o idoneidad personal, sin perjuicio de que la ley pueda exigir la nacionalidad chilena o límites de edad para determinados casos". La Dirección del Trabajo ha establecido en su jurisprudencia administrativa, en dictamen 3488/168 de 12.09.01, que resultaría ilícito exigir certificaciones de la empresa Dicom para postular a un trabajo, como asimismo, es igualmente ilícito que la conservación de un empleo quede sujeta a certificaciones provenientes de dicha empresa o de otras de similar giro.
Prima